08
Jun

Industria 4.0, la revolución llega a los medios de producción

Industria 4.0. Así se ha bautizado al producto de la Cuarta Revolución Industrial en la que estamos inmersos, la que está cambiando de forma radical la organización de los medios de producción. Más que la introducción de nuevos adelantos, como sucedió con la máquina de vapor, la producción en serie o las tecnologías digitales en las anteriores revoluciones de la industria, en esta ocasión se trata de aplicar dentro de las fábricas unas tecnologías que, en muchos casos, están totalmente normalizadas en ámbitos cotidianos de la vida.

“No basta tener buen ingenio, lo principal es aplicarlo bien”. La cita de Descartes sirve para ilustrar el espíritu de la Industria 4.0 y también la vocación de Artabro Tech, una empresa orientada a buscar en la tecnología las soluciones necesarias para hacer más eficiente cualquier proceso fabril.

Revolución industrial

El Internet de las Cosas (IoT) es un concepto central en esta revolución, que también se nutre de tecnologías como el Big Data, Machine Learning, realidad aumentada, la robótica o la impresión 3D. La novedad, en la Industria 4.0, es encontrar la fórmula que combine los recursos necesarios. Se trata de hacer “fábricas inteligentes”, mejor gestionadas y más competitivas.

Alemania fue la primera en colocar la Industria 4.0 en su agenda, si bien todos los países desarrollados están dando pasos para potenciar este proceso. En España, necesariamente hay que aplicarlo para aumentar el peso de la industria en el PIB, todavía del 16% y a distancia del 20% que se ha marcado como objetivo a cumplir en el año 2020.

Las previsiones de crecimiento en el sector del IoT dan una idea aproximada de la vertiginosa carrera en la que estamos. Así, en el año 2014 esta tecnología movía 2.575 millones de euros en España y se estima que serán 14.500 en 2020. En el mundo había el año pasado unos 6.400 millones de objetos conectados y se considera que en 2020 llegarán a 50.000.

Artabro Tech es una empresa que cuenta con el conocimiento y la capacidad necesarias para participar en esta cuarta revolución industrial, la de mayor velocidad, alcance e impacto de la historia. Es la revolución de la inteligencia, la que ha de adaptar y aplicar las nuevas tecnologías a la producción, la que hace “hablar” a las máquinas para mejorar la sociedad en la que vivimos.